El domingo nos juntamos a desayunar en Sallet con Abel y Ana para cargar las pilas pensando en lo que se nos avecinaba. Dirección al Portalet y con todos los cacharros subimos para Pombie y de allí a pie de vía donde nos plantamos a eso de las 12. Buena hora para presenciar el espectaculo de una pareja de franceses que se estan bajando de la vía: bajando sin cascos, con una cuerda de deportiva, con cintas de deportiva, 2 friends en los portas, montando el ultimo rapel de un único clavo… vamos, una bacanal.
En esta ocasión nos dedicamos de pleno al love climbing, esto es. En la primera cordada compuesta por Abel y Ana, el chico majo se encargo de abrir todos los largos de la vía para que ella pudiera disfrutar. En la segunda cordada, compuesta por Vanesa y Jorge, el apuesto caballero se encargo de abrir todos los largos de la via para que ella no sufriera de estres escalador. Vamos, por que yo lo valgo!


La vía elegida en esta ocasión es la Mailly. Una vía corta y con el grado sencillo que en 185 m. divididos en 5 largos sube a ninguna parte concreta, pero permite un cómodo descenso en dos rapeles a izquierdas con un pequeño destrepe intercalado entre ellos.
Como siempre el Midi no nos defraudo, y os aseguro que se llega «tocadito» arriba, pues los V no son deportivos y exigen unas apretadas interesantes. A destacar un segundo largo (L2: V/V+) con una bavaresa muy física y una chimenea claustrofóbica que yo pensaba que era el offwidth famoso, y que conseguimos encadenar con muchos sudores, mas que en cualquier V+ que yo recuerde, ¡es el Midi amigos!. El siguiente largo (L3: 6A) que acometí con ganas de encadenar y muy motivado… ni olerlo. Escalada extraña en el offwidth y de postre un diedro-fisura apretadito que subi de friend a friend. Bueno, uno verde que puse para darle confianza al coco no lo aceré, pero Vanesa si, y le salto!! Juas juas, como juraba!
Desde luego una escalada muy agradable y en buena compañia. Motivandonos mutuamente y animando a las chicas para que no «llorasen» y se dejasen llevar por la pared con la elegancia y suficiencia que demuestran habitualmente en la deportiva. Al final una bajada fresca que se hizo larga por el cansancio acumulado, y es que la vía se hace durilla, o al menos eso nos parecio a nosotros. Pero con otra vía en bolsillo, solo podiamos relamernos de satisfacción.