Siempre que le digo a mis familiares o amigos que nos vamos a escalar Vane y yo me dicen que tengamos cuidado y mucha precaución. Cuando ven las fotos o le contamos lo que hemos hecho se sorprenden y en muchas ocasiones nos dicen que no entienden como nos divertimos con ello. Es un juego de sensaciones, les digo. Es un dolor agradable aderezado con sufrimiento y superación. Son sentimientos enfrentados, miedo y arrojo, tranquilidad y tensión, fatiga y explosividad…
Yo disfruto escuchando hablar de montaña. Entre pretadas por el boulder siempre ando con los oidos bien abiertos para escuchar historias sobre esta vía o aquella. Y siempre estallamos en carcajadas hablando del material que la gente se ha ido encontrando por las vías. Que si un friend con una cinta, me cambié de via para pillar un mallón, mosquetones, cintas. Y yo pensando que he tenido la suerte de no tener que abandonar nunca nada. Por si acaso compre un par de mallones para llevar en el arnes!
Pero este fin de semana la cosa ha cambiado. Haciendo deportiva en Arbolí, con las buenas sensaciones de bajar habiendo encadenado un V+ de 25m. sin la mas mínima duda y con las fuerzas intactas casi me paso mi regalo. Una cinta abandonada en la vía mas próxima! Para, para que tengo una sorpresa!! Ummm, se me está haciendo la boca agua!! Un cinta para el arnés.
Nuevos sentimientos, nuevas sensaciones. No es lo que busco de la escalada, pero tampoco sienta mal.