Dos semanas en la playa dan para pensar, leer y dormir mucho. Carreras por la mañana en la playa, lectura, siesta, paseos, buceo y pesca de pulpos, han sido nuestras principales actividades no mucho mas reseñables.
Inexplicablemente, este año los últimos días de vacaciones en la playa, tengo ganas de volver a Zaragoza, a los entrenos corriendo, escalando y nadando. Un sentimiento que creo que compartimos Jorge, Aster y yo.
La primera semana en el trabajo se pasa rápido, el papeleo acumulado en estos 20 dias nos mantienen ocupados y distraidos hasta el fin de semana. De nuevo, el telefono con mil mensajes con distintas propuestas, finalmente decidimos irnos con Arturo y Raquel y los perretes a Riglos. Ellos harán la circular a los mallos de Riglos y nosotros la Exea, al mallo Colorao.
El resultado: la escalada no es nada agradecida. Te pegas una temporada sin escalar tanto, corriendo mas que escalando y el resultado se paga caro. El tercer largo, después de hacer unos pasitos en artificial, en el que gastamos mas energia que corriendo una media maratón, nos dejó la moral por los suelos. Así que después de comentar la situación, los horarios y el calor que estaba empezando a entrar, decidimos bajarnos y reencontrarnos con nuestros amigos.
Las vacaciones se han acabado, el período escolar ha comenzado y con él, nuestros entrenamientos. A ver si este año, conseguimos mas experiencias que el pasado



